PRIMERA CLAVE: LA ORACIÓN ES LA VIDA DEL ALMA
El escolapio que no hace oración mental es como un cuerpo sin alma que poco a poco llega a despedir mal olor al desobedecer o tener en poco las transgresiones de las cosas pequeñas y luego de las grandes (EP 664). Se puede deducir en estas palabras la gran importancia que otorgaba nuestro Padre Calasanz a la práctica de la oración. Un cuerpo sin alma es muerte, hedor, nada. Una persona sin oración es algo semejante. La oración da vida, y con la vida tenemos el principio de todo. De ahí que la oración se encuentre en la fuente de la vida espiritual y en fuentes de la vocación escolapia. Dirá tajantemente el santo: “Sin oración es imposible permanecer en el servicio de Dios” (EP 1086). La oración no nace espontáneamente en el corazón; necesita constancia. Hasta que el amor se haga fuente del propio ser. ¿Cómo vives tú la oración? ¿Cómo te ha acompañado en este proceso? ¿Has dedicado cada día unos minutos al Señor? Si la vida prepara la oración, ésta a su vez ayuda a la vida. La voc...