CLAVES ESCOLAPIAS PARA LA INTELIGENCIA DE LA ORACIÓN
El Padre Miguel Asiain nos ofrece unas
breves palabras sobre las claves escolapias para hacernos más conscientes de la
práctica de la oración en su libro “La experiencia religiosa de Calasanz”
(1997, 197- ). En esas líneas nos refiere que San José de Calasanz no dio
ninguna definición de lo que es la oración. Ni escribió ningún tratado en torno
a ella; sólo fue dejando en sus cartas orientaciones para la vida y práctica de
la misma. En ella empleó símbolos para poder dar a entender lo que creía que
era la oración. Hemos de acudir a ellos si queremos entrar en la Escuela de
Oración de Calasanz.
Las claves sirven para afianzar la
importancia que posee la oración desde la perspectiva de Calasanz y para que el
escolapio conozca desde qué vertientes vivió Nuestro Padre esa realidad que
acabó por asemejarle tan cercanamente a Cristo. Desde la tradición escolapia
tenemos motivos más que sobrados para dar consistencia a esta realidad que ha
ido perdiendo un poco de mordiente en la vida escolapia, demasiado ocupada por
tantos y tantos trabajos que parecen obstaculizar una entrega sincera a la
oración. Si oración fuese sencillamente práctica de rezar, pues a lo mejor
tendría menos importancia el recortar esa práctica por imperativos de trabajo.
Pero si oración es vida, es hálito, alimento, fuerza, si es diálogo de amor y
cariño, de entrega y petición, de donación y esperanza, no puede olvidarse ni
la vida, ni el alimento, ni el amor, ni la petición, ni la esperanza a no ser
que uno renuncie a ser cristiano y religioso. Desde ahí calasanciamente hay que
comprender la oración.
Si nos fijamos en los motivos más socorridos
en las cartas de Nuestro Padre Calasanz encontramos en primer lugar el
religioso. Pide oraciones para conseguir la buena muerte de ciertas personas,
por la salvación de las almas, cosa que alcanzarán si frecuentan los
sacramentos, por el bien espiritual de un, por quien se encontraba en el mal
camino, él mismo reza por el bien de las almas.
El segundo motivo que aparece con más
frecuencia es la de la petición por las Escuelas Pías. Hay que orar por la
observancia religiosa, por los superiores a fin de que el Señor les ayude en el
desempeño de su cargo, por las escuelas, por el bien de la Orden, incluso para
que el Señor limpie el Instituto de sujetos inquietos que perturban la paz y
que tendrían que salir de él.
El tercer motivo son los asuntos civiles. La
paz es la obsesión del santo y por ella ora y hace orar a los demás; ora para
que el Señor libre a los pueblos de la peste, por la ciudad, por la elección de
los gobernantes, por los problemas que tienen las naciones católicas.
Hay además un montón de asuntos por los que
se preocupa Nuestro Padre Calasanz. La diversidad y variedad de los mismos
indica la preocupación universal del santo Fundador a quien no se le pasa la
más mínima necesidad. Escribirá que recen por las personas que se les han
encomendado, por los bienhechores, mostrando de esta forma un corazón de verdad
agradecido. Aconseja recurrir a la oración en las dificultades porque el Señor
concede las fuerzas necesarias a quien se las pide.
Ver Asiaín, Miguel (1979) La experiencia religiosa de Calasanz, p. 197

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