CARACTERIZACIÓN DE LA RELACIÓN DE CONFIANZA
De lo dicho podemos concluir que
la confianza es la clave de una sana relación sujeto-sujeto y que tiene como
fundamento la autorrevelación de sí mismo, a partir de lo que va descubriendo
en su proceso de personalización.
Se confiere confianza a la
persona por dos motivos: porque la persona es fehaciente o porque queremos que
llegue a serlo, porque la queremos. La persona es fehaciente porque es veraz y
sabe lo que dice. De este modo podemos confiar en lo que dice, fiarnos de ella.
El otro motivo posible es ponerse
en manos del otro: como el niño confía en sus padres, o un enfermo en el médico
que lo va a operar a corazón abierto; en ambos casos, se trata de poner toda la
existencia en manos del otro.
Para tener confianza en esa
medida es preciso que, además de que la persona sea veraz y sepa lo que dice,
nos aprecie de tal manera que, para decirlo de alguna manera, encuentre su
realización humana en querernos y hacernos el bien, de modo que ambos crezcamos
en todos los aspectos.
Una inquietud que salta a nuestra
mente es: ¿tiene sentido esta entrega confiada? ¿confiar en una persona así,
como un niño pequeño confía en sus padres, no atenta contra nuestra dignidad
personal, uno de cuyos componentes es la autonomía, que consiste en responsabilizarse
de sí mismo?
Para responder a esa pregunta no
es suficiente el caso del niño que se entrega a sus padres, cuyo amor es
incondicional. Así también se entregan los esposos y, al recibir cada uno la
entrega del otro, lo que busca es ayudarlo a que dé lo mejor de sí y así se
realice como ser humano. Así también se entregan los amigos, cuando lo son de
verdad. Ahora bien, ¿podemos estar seguros de la calidad de esa relación?
Una vez más hay que hacer
referencia a lo dramático y patético de la relación interpersonal; nunca esa
relación de confianza puede ser absoluta; pero si puede darse realmente sin
reserva de modo habitual. Y esa mutua entrega es humanizadora.
Un maestro honrado merece ser
creído, pero en ningún momento puede pretender que se entreguen a él; sin
embargo, los esposos no sólo pretenden creerse, sino entregarse de forma total.
Los amigos, por otra parte, pretenden fiarse el uno del otro, de forma
habitual.
Las personas somos seres abiertos por lo que nadie puede colmar a otra persona, y por eso la persona no puede descansar absolutamente en ella.

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