CONCLUSIONES A LA CUARTA PARTE
En esta cuarta parte se ha logrado hacer una presentación
diferentes propuestas de abordaje de situaciones de la vida cotidiana en la que
participan niños, niñas y adolescentes; logrando ofrecer líneas de acción y criterios
para la evaluación de los planes de discusión y el avance en el proceso de
indagación ética que se realiza en la clase convertida en una comunidad de
diálogo.
A estas alturas del discurso podemos afirmar que se ha completado una primera aproximación a la propuesta curricular de la formación ética y la educación moral teniendo como fundamento el Programa de Filosofía para Niños, aportando contenidos, estrategias, criterios de evaluación y perfiles de logro cumpliendo con la finalidad de servir en la labor docente.
En cuanto a los contenidos de la enseñanza de la ética. En
primer lugar, los autores coinciden en considerar que no se trata de abordar
nociones abstractas, conceptos que resultan aislados a la experiencia del niño
o temáticas preestablecidas. Sino que se trata de partir de situaciones
concretas de la vida cotidiana que inquietan a los niños y que tienen un
trasfondo ético y desde allí se puede entablar una discusión y una reflexión al
respecto.
A partir de las preguntas que se hacen los niños, se pueden
deducir varias afirmaciones. En primera instancia, que la misma experiencia
vital de los infantes los lleva a plantearse problemas de orden moral. Tal como
se expuso en la segunda parte, el niño es un sujeto que naturalmente está
expuesto a situaciones de esta índole y debe hacer frente a ellas, con aquellos
recursos de los que disponga, así haya sido expuesto a ambientes y espacios de
formación ética o no.

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