EL ORATORIO, LUGAR DE ENCUENTRO CONMIGO MISMO
El oratorio
desempeña un papel fundamental en la Escuela Pía debido a su capacidad de crear
un ambiente propicio para la oración y la adoración.
Es un lugar donde los niños pueden encontrarse con Dios de
manera personal y profunda, abriendo sus corazones y alabándolo con devoción.
Cada vez que nos sentamos en silencio, cerramos los ojos y
llamamos a Jesús, le hablamos y le expresamos nuestro amor, le damos una gran
alegría a Dios, porque le resulta delicioso estar con los niños.
San José de Calasanz lo decía de una forma muy bella: “Es
necesario antes recoger como concha para derramar luego a los demás como
canales”.
Nosotros como conchas debemos dejar que Dios nos llene de su
amor, dedicando lugares y momentos, para que luego como canales llevemos su
amor a toda la humanidad.
Nosotros también podemos recurrir a esos lugares y quedarnos con
Dios para que nos llene nuestro corazón.
Los amigos de Jesús van a su encuentro, pasan un tiempo con
Él, se llenan de su amor y luego, se parecen un poco más a Él.

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