LA FORMACIÓN FILOSÓFICA DEL DOCENTE
Ya hace algunos
años la Dra. María Carmona realizó un estudio sobre la formación filosófica del
docente en Venezuela a través del programa de Filosofía para Niños (2007). El
objetivo del mismo es proponer las bases teóricas y metodológicas para la
formación filosófica del docente en Venezuela, sustentadas en la propuesta
filosófica del Programa de Filosofía para Niños de Matthew Lipman.
Es precisamente
en este escenario y en la perspectiva de las propuestas actuales acerca de la
educación humanista –explicaba Carmona- que consideramos fundamental la
formación filosófica del docente, particularmente en Venezuela, donde la
educación no escapa a la crisis que caracteriza al momento histórico. Situación
que se veía agravada por la implementación de la Resolución 12 (1983), la cual
restringía en los programas universitarios y en educación media y básica los
estudios humanísticos.
Con la reforma
educativa realizada en 1998 y justificada expresamente como una necesidad
social en la medida que contribuirían a la solución de múltiples problemas se
siguió el modelo reproductivo de los patrones oficiales; cuyo resultado se ha
manifestado en una enseñanza carente de estrategias que promuevan la
participación efectiva, el trabajo interdisciplinar, la investigación y el
diálogo.
El proceso de
transformación del modelo educativo orientado desde el año 2000 refuerza los
vínculos del currículo escolar a los núcleos de acción económica, pero esta vez
reforzando la educación media y técnica; para generar un recurso humano,
disminuyendo el tiempo de la formación académica y profesionalización.
El Proyecto
Educativo Nacional (PEN) en sus aspectos propositivos y en la perspectiva de
una educación socialista y bolivariana, sostiene que es necesario la
transformación del proceso de formación ciudadana con un perfil profesional que
posea valores y actitudes comprometidos con la vida, la conciencia crítica, la
justicia, creatividad, solidaridad. El docente debe ser un líder que posea la
capacidad de modelar al estudiante e inspirarlo en la búsqueda de la verdad.
Teniendo en
cuenta las consideraciones anteriores, Carmona propone la formación filosófica
del docente venezolano, como una forma de superar el enfoque conductista y
positivista, meramente instrumental, orientando la praxis educativa a un modelo
humanista holístico como el que propone el Programa de Filosofía para Niños.

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