CUARTA CLAVE: LA ORACIÓN ES EL CANAL DE TODAS LAS GRACIAS
De esta forma Nuestro Padre Calasanz pone
la oración en contacto inmediato con Dios. Es el medio por el que el hombre
recibe el amor, la gracia, la paz, la alegría cristiana, la esperanza
sobrenatural, la misericordia, todo lo que no depende de él sólo. En la oración
el hombre se convierte y se hace cristiano. Sin oración no hay posibilidad de
abrir el corazón a las dimensiones de Dios, ni se pueden comprender las leyes
del reino, ni se puede aceptar la voluntad cruficicante de Dios sobre la vida
de sus elegidos. La oración es el soplo de aire divino con que se puede seguir
viviendo en la vida cristiana y religiosa. Romper con la oración es cerrar la
ventana por donde sopla el don de Dios. Lo escribía al P. Cipolletta: “En
cuanto al P. Juan Pedro, no sólo no se encontrará bien en el cuerpo, sino que
tampoco en el espíritu mientras no sepa vencerse en el comer y en el beber, que
es la mayor tentación que tiende el enemigo a los religiosos, porque si los
vence en esto, siempre resulta vencedor en lo demás pues les quita la oración
que es el canal por el que llegan las gracias al alma” (EP 1410).
El santo daba a entender su pensamiento en
estas palabras al P. Cherubini: “Estas pocas líneas que le escribo, las escribo
con verdadero amor y corazón de padre espiritual que le deseo el verdadero bien
como para mí mismo. He oído que no asiste y no se preocupa sino muy poco de la
oración siendo ésta el único medio necesario para conseguir las misericordias
de Dios, como dice el salmo 66, 20: Bendito
sea Dios quien no rechazó mi súplica ni apartó de mí su misericordia,
procure remediar la falta que haya en esto con toda diligencia y como superior
vaya delante de los súbditos con la exhortación y el ejemplo, pues hará más con
un grado de ejemplo que con muchos de exhortación (EP 1537)
En las cartas aparece en alguna ocasión el
sentido litúrgico del santo (EP 296), y el afecto que tenía por Santa Teresa de
Jesús, cuyo “Camino de perfección” aconsejaba leer a los suyos para que les
ayudara a hacer oración (EP 2860)
El espíritu litúrgico y los clásicos de la
espiritualidad han de ser para el escolapio dos fuentes insustituibles en sus
oraciones, y ha de saber acudir a ambas sin que ninguna falsa tensión interior
acabe por desplazar la importancia que posee cada una.
Ver Asiaín, Miguel (1979) La experiencia religiosa de Calasanz, p 199

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