METODOLOGÍA PASO A PASO
Tomado de: SULEIMAN, Miguel (2019). La oración continua,
estrategias para educar la interioridad en el ámbito de la educación formal.
Caso: Escuelas Pías de Venezuela. UCAB, Caracas.
Primer
momento:
Al
iniciar el momento de la oración, el educador ayuda al niño a interiorizar para
dejar a Dios actuar en su intimidad, guiando a los niños en la atención de la
respiración pausada, cerrando los ojos, y tomando conciencia del espacio en el
que se encuentra, durante un tiempo prudente. Luego, se comienza encomendando
el momento de la oración en las manos de Dios Padre, invocando el nombre de
Jesús y del Espíritu, haciendo todos juntos la señal de la cruz. Se recomienda
seguir con algún canto o reproducción de música, que recoja el espíritu y se
centre en el núcleo del texto evangélico que inspira el encuentro.
Segundo
momento:
En este
segundo momento, se presenta y proclama la Palabra, y se hacen algunas
preguntas que busquen interpelar la vida a la luz de la misma, más que solo
preguntar lo que dice el texto en cuanto tal, adaptándolas siempre según los
procesos vitales del grupo. A continuación, se realiza una oración guiada, que
dirige el educador de forma espontánea y pausada; esta ha de ayudar a tomar
conciencia de aquello que se ha reflexionado y a entrar en el interior para
hablar íntimamente con Dios. Seguido, se realiza la Oración del Corazón; es el
espacio de silencio fecundo, silencio interior en el que el niño logra
relacionarse directamente con Dios, expresando su realidad o contemplando la
Gracia que este le regala.
Tercer
momento:
Finalmente,
los niños presentan libremente sus peticiones y/o acciones de gracias a Dios,
expresando el sentir de sus vidas y acogiendo la de los demás, según lo
suscitado en sus corazones. Juntos se ofrece la vida personal de cada uno y
también las necesidades del mundo, especialmente las del País. Se recita, todos
juntos y despacio, la oración del “Padre nuestro” y el “a tu amparo y
protección” a la Virgen, para cerrar el momento de la oración. Se finaliza el
espacio de la oración, no sin antes despedirse del Santísimo, preferiblemente
con algún canto o gesto simbólico. Se puede motivar a los niños a compartir en
casa lo vivido.

Comentarios
Publicar un comentario