El sujeto de la Esperanza
La cuestión del sujeto de la esperanza es abordada por Tomás de Aquino en ST II-II c.18 dando por supuesto que: el Homo Viator es el portador de la misma (a.4). Esta obviedad solo puede indicar que ha tratado anteriormente tal aspecto, específicamente al referirse al fin último del hombre. Ya que como él mismo refiere: el objeto principal de la esperanza es la bienaventuranza eterna (a.2 resp).
Seguiremos la línea argumental, haciendo énfasis en el sentido ontológico
de la noción de “sujeto” como “Homo Viator”; ya que nos hemos ocupado de la
definición esencial de esperanza con anterioridad (c.17). Así pues, tendremos
la oportunidad de contemplar la relación entre la virtud de la esperanza y el
fin último del hombre; considerando que la virtud es lo que hace bueno
al que la posee y torna buenas las obras del mismo (S.T. I-II, c.56, a.3, con)
Como existente concreto, el Homo Viator es un ser complejo. Para
comprenderlo es necesario tener presente la unidad que acompaña siempre al no-ser-aún,
distinguiendo diversos componentes por vía de análisis, para luego concebirlo
como una síntesis: a) su dimensión cósmica, en cuanto no-ser-aún; b) la
específicamente humana, en cuanto individual e intersubjetiva; c) teleológica:
en cuanto llamado a la plenitud; por último, d) en cuanto a su condición
itinerante: implica una incertidumbre existencial.
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